Palabras del Desierto

Bitacora de una Vida

Sobre Obama...

Enviado por Rosendo Zanga el 08/11/2008 a las 08:17 AM



Ayer en Facebook Yamil Haddad publico esta nota, me parece muy atendible pues da cuenta de un fenómeno de ebullición que se extendió a todo el mundo. pero lo mas interesante es la mirada de cuidado al analizar la elección de Obama y su real incidencia en países como Chile.



Obama y como dijo Spiniak...No es para tanto...

Revisando el Factbook, me sorprendí por las acaloradas celebraciones y múltiples expresiones de alegría por el triunfo de Obama, que me parecen del todo justificadas en el caso de los norteamericanos, pero que me parece que pueden desembocar en una profunda decepción en el resto del mundo, por generarnos una sobre expectativa respecto del modo en que va a cambiar nuestra vida la elección del nuevo presidente de los Estados Unidos.

No porque no sean relevantes los cambios que la mera elección de un hombre de color, que en su primer discurso como presidente electo saluda también a los homosexuales como una expresión más de ciudadanos, que no rechaza el aborto y que está comprometido a poner en la agenda el sobrecalentamiento global, en la nación que lidera culturalmente el mundo (entre otras tantas dominaciones). Si no porque creo que los cambios que la gente está esperando en sus propias vidas, podría finalmente no llegar. No en este gobierno al menos.

Vi en la cara de los Keniatas la alegría del que espera que el descendiente de uno de los suyos se decida a hacer el milagro que África necesita. Un plan Marshall, que los dote de carreteras e infraestructura, que les haga llover inversiones. Que les devuelva la salud. De ese tamaño es el milagro que esperan. Tal vez algo parecido esperan los Indonesios.

El resto del mundo espera el fin de la invasión a Irak, pero más que eso, tienen la esperanza puesta en que al menos por los próximos cuatro años no los van a invadir, sin importar cuanto petróleo haya en sus territorios. Me imagino a los venezolanos durmiendo más tranquilos por eso. Creo que de algún modo secreto y vergonzante, los latinoamericanos también esperamos que se acuerden de nosotros, que al fin Estados Unidos se decida a ser el hermano mayor, a sacarnos del patio trasero con un plancito también para nosotros.

Me temo que nada de eso va a suceder. Para el plan Marshall para África no hay plata. El gobierno gringo se acaba de despachar setecientos mil millones de dólares para salvar su sistema financiero, y las arcas vacías de los Estados Unidos no permiten plancito ni para los africanos ni menos para nosotros.

De Irak Obama ha dicho que hará un retiro gradual, lo que implica no menos de dos años dependiendo de cómo vayan las cosas, especialmente en el mercado del petróleo.

De esta America Latina, tan llena de esperanzas, Obama se preocupará de cuatro cosas: México, por el problema migratorio y el tráfico de drogas, pero sólo por eso, porque si mañana matan a Calderón o se convierte en dictador, en ambos casos la posición de Estados Unidos será la de prescindencia total mientras no salpique para allá. Cuba, por Guantánamo y por la intensidad del bloqueo, presionado por los gusanos de Florida que quieren que se les permita enviar remesas y hacer inversiones en la isla. Colombia, por las drogas y todo eso. Y Venezuela, por Chávez y todo eso. And that?s all.

Obama no será más que eso por su color. Porque está obligado a ser prudente y a hacer un gobierno de unidad nacional. De centro. Que deje contentos a moros y cristianos, porque no puede desperdiciar la chance que la historia y el pueblo norteamericano le ha dado para provocar un cambio. Y el cambio es él. Nada más. No tiene permiso para hacer las otras cosas, aunque se le ocurrieran. Ya ha dado señales de ello, deslizando la posibilidad de que Arnold Shwarzeneger se incorpore a su gabinete en un puesto de importancia. Un desvío. Me sorprendió Arnold, el ex nazi convirtió el tema ambiental y la eficiencia energética en el tema central de su gobierno. No ha legislado en contra del aborto y acaban de despenalizar la mariguana para usos terapéuticos. Ya me quisiera un nazi de esos aquí.

La cosa es que no debiéramos esperar más. Y si bien me parece que los cambios culturales que representa son suficiente motivo para descorchar alguna cosa, tampoco es para champaña. Él es el presidente de los Estados Unidos, y emperador para todo el resto de nosotros. Y eso por una razón electoral. Nosotros no lo elegimos. No pusimos los votos. No tuvo que hacernos promesas de compartir con nosotros el sueño que según él no ha muerto, el sueño americano. Y Lima no será como San Francisco ni Santiago como San Diego, porque si no nos prometió nada no tiene que cumplirnos nada, aunque nos gobierne. Porque creo que de algún modo, o más bien de muchos modos, nos gobiernan.

Pero para no ser tan pesimista, también hay buenas noticias para las mujeres. Michelle Robinson, la mujer de Obama, parece ser muy inteligente y de armas tomar, por lo que podríamos estar presenciando el nacimiento de un nuevo liderazgo femenino. Buen mensaje después de la caída de Hillary, y los gobiernos mediocres en Chile y Argentina.

Así que hay muchas razones de las que alegrarse, la elección de Obama es un tremendo cambio respecto del tono gris, abusivo y conservador que el gobierno de Bush le daba al mundo. Y si lo piensan bien, tal vez eso sería suficiente. Santiago?, no me lo toquen. Dignidad señores. Esa es pega nuestra que ya aparecerá nuestro Obama.
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